José Luis Oraá recuerda cómo diseñó el emblema del Gazteiz en triángulo curvo y la flor de Edelweis

José Luis Oraá recuerda cómo diseñó el emblema del Gazteiz en triángulo curvo y la flor de Edelweis

Toda asociación que se precie tiene su emblema. Ahora se llama logo. El del Club de Montaña Gazteiz se gestó en 1971 en base a una hoja de roble donde descansa un triángulo curvo con una orla en blanco que encierra el término Gazteiz, con "zeta", que además envuelve a una flor de alta montaña, la Edelweis, sobre unas cumbres nevadas. José Luis Oraá fue su dibujante. Un socio del club, hoy con 71 años, al que ahora le llamarían diseñador. El emblema del Gazteiz fue fruto de diversos factores.

Cuando nació el club, recuerda José Luis Oraá, todo eran proyectos, ideas, idas y venidas, y había que crear una marca, un logo, una combinación de imagen y texto que diera sentido al club. Hubo un concurso de bocetos y José Luis presentó algunos, uno de ellos inspirado en una medallita de plata en triangulo curvo que un día le dieron como vencedor de algún concurso montañero del Club Deportivo Vitoria, del que formaba parte. José Luis recuerda aquellos 1971 y 1972 y dibuja sobre un papel el emblema mientras relata que lo primero que hoy provoca equívocos es la denominación del club: Gazteiz, con "zeta". Afirma que él mismo hizo sus pesquisas, las cuales le llevaron a una vieja placa que existe en El Campillo donde aparecen las dos zetas, así como a la denominación del desparecido cine de la calle General Álava. También consultó a un conocido, Gonzalo Fontaneda, que andaba en el mundo del euskera?, recuerda. Eran años de franquismo, la lengua no estaba normalizada, y Euskaltzaindia estaba por crear. Nadie puso un pero por llamar al club "Gazteiz", menos aún el presidente de la primera junta gestora, Félix Álvarez, quien refiere que aún no existía el euskera batua y que, para ilustrarse, recurrió a un experto del Seminario y me dijo que se podía escribir con dos zetas, que no era falta de ortografía; y así nos pareció la acepción más idónea.

Englobado el nombre oficial de club en la orla, José Luis Oraá pensó en la flor de Edelweis, imagen de la alta montaña, la flor de nieve, antes abundante en Alpes y Pirineos, y bella como pocas. Es un símbolo de la montaña. La emula. Y tenía una hoja original metida en un plástico. Sólo traté de ser fiel a su forma. Faltaban las cumbres de fondo, y allí las dibujó con todo su verdor y su capa nevosa en los picos para enfatizar el espíritu alpino.

José Luis no falta todas las semanas a los locales del club, sobre todo los viernes, para juntarse con su cuadrilla del Club de Montaña Gazteiz, con dos zetas, y hacer su ronda por la parte vieja de Gasteiz, con una zeta. Todos son de aquellos primeros años de vida del club cuando haber visto una flor de Edelweiss ahí arriba, a miles de metros, donde la nieve tarda en morir, era un auténtico privilegio para cualquier espíritu montañero.